Sobre el Plebiscito del 2 de octubre, 2016

Sobre el Plebiscito del 2 de octubre, 2016

Ya casi llega el cumpleaños de uno de mis más grandes héroes, Mohandas Gandhi. Ese día, usando nuestros mejores talentos cognitivos, intelectuales y morales debemos comprometernos a una decisión transcendental, sí o no aprobamos los acuerdos de cesación del conflicto armado entre nuestro gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo (FARC); un eslabón en los conflictos armados que manchan toda la historia de este paraíso, nuestra Colombia.

Los acuerdos son mucho más que acuerdos de paz, son un plan estratégico y táctico para la Colombia de mañana y por lo tanto, son muy largos y complejos, llenos de vacíos, redundancias y dudas, más que todo sobre si el gobierno, las FARC y nosotros como sociedad estaremos dispuestos a cumplir con los compromisos esenciales para lograr nuestras aspiraciones. Muchos de nuestros compatriotas, por dudar en la sinceridad de las partes y quizás en sí mismos, no están dispuestos a ligarse con los compromisos requeridos. Eso es comprensible ya que en muchas ocasiones requiere perdón que no son capaces de dar. Confieso que yo no creo que hubiese sido capaz de perdonar a quien le hubiera hecho daño a mis hijos, o como en el caso del ex presidente y actual senador Uribe, a su hermano y su padre. Pero también entiendo que en ese caso, no sería buen árbitro de que sería mejor para nuestra patria.

Los acuerdos no son perfectos, fueron el resultado de una negociación y eso casi nunca resulta en coherencia pero si en compromisos. No creo que están bien escritos, en especial, en manera comprensible para los que deben participar en un plebiscito para aprobarlos. No creo que se ha dado suficiente tiempo para que el Pueblo llegue a entenderlos antes de tener que votar. Entonces los que los aprueben tendrán que hacerlo basado en su fe que un acuerdo imperfecto es mejor que más muertos colombianos, ya que todas las partes en este conflicto son colombianos; entendiendo que es posible que los acuerdos fracasen pero aceptando que la apuesta en el éxito vale la pena de la posibilidad de su fracaso.

Los Estados pueden hacer la guerra y negociar la paz pero solo la sociedad la puede realizar. Para mí, los acuerdos no son lo importante, lo importante es nuestro compromiso personal y social de lograr la paz no obstante los obstáculos que la impidan, de poder perdonar lo imperdonable como supuestamente lo exigió Jesús (confieso ya no ser creyente pero también que amo a Jesús), y de reconciliar con cualquier persono por el solo hecho de que es un hermano colombiano. Suena noble pero no es nada fácil.

Volví a Colombia después de muchas décadas en el exterior para ayudar en cualquier manera fuera posible a lograr la paz, y luego, no obstante la calidad de los acuerdos, lograr la Colombia de la cual todos soñamos. Por eso, yo voy a votar Si, pero entendiendo que este plebiscito nos debe unir y no dividir.

Me enamoré con Shakira cuando estaba en México en el 2000. Creo que mientras allá ganamos la copa América y Shakira unos premios, quizás Emmys, y aceptándolos grito, “¡Que Viva Colombia!” Después de volver a Colombia en el 2007 llegue a conocer que teníamos muchos artistas y deportistas y quizás un Pueblo entero que no solo amaban a Colombia sino que con ella estaban enamorados. Entre ellos yo.

Entonces, como declamo Shakira y como soñó nuestro Gabo:

¡Que Viva Colombia!!! Y a votar.
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2016; todos derechos reservados

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